No, no nos entendemos…
Protesta de Baraguá.
Tengo ahora mismo ante mis ojos la Protesta de Baraguá, que es de lo más glorioso de nuestra historia.
(Carta de Martí a Maceo, 1893)
Por: Norma Normand Cabrera
– Entonces…¿no nos entendemos?
– ¡No, no nos entendemos!
Cuentan que así terminó la conversación entre Antonio Maceo y Arsenio Martínez Campos el 15 de marzo de 1878, en un lugar de Oriente llamado Baraguá.
En su Diario de Campaña, escribió José Martí el 9 de mayo de 1895, diez días antes de caer en combate: (…)Y a poco andar, por el hato lodoso se sale a la sabana (…) es Baraguá: son los mangos, aquellos dos troncos con una sola copa, donde Martínez Campos conferenció con Maceo. Va de práctico un mayaricero que estuvo allí entonces: Martínez Campos lo fue a abrazar, y Maceo le puso el brazo por delante, así: ahí fue que tiró el sombrero al suelo. Y cuando le dijo que ya García había entrado, viera el hombre cuando Antonio le dijo: ‘¿quiere usted que le presente a García?’. García estaba allí, en ese monte; todo ese monte era de cubanos no más. Y de ese lado había otra fuerza, por si venían con traición.
El español sabía que el bravo mulato no acataba el Pacto del Zanjón y fue a su encuentro para intentar convencerlo de lo inútil de su empeño. Pero Maceo estaba decidido a continuar luchando por Cuba Libre. No, no podían entenderse.
En mis años de profesora, cuando impartía esta etapa espléndida y triste de nuestra historia patria, gustaba de recalcar a mis alumnos que de tener que poner un punto final a la Guerra de los Diez Años, no lo haría con el Pacto del Zanjón, cuyos firmantes mancillaron tanta gloria, sino con la Protesta de Baraguá, expresión de la valentía y la voluntad de lucha de tantos cubanos dignos, encarnada en la figura cimera de Antonio Maceo.
Una locución criollísima despidió del campamento mambí a un Martínez Campos desilusionado y contrito:
“¡El 23 se rompe el corojo!”
La Habana, 15 de marzo de 2019.