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Quizás, quizás, quizás…

10 de enero de 2019

proyecto de constitución.

Por: Ernesto Gutiérrez

El estribillo y tonalidad de esta añeja melodía del cancionero cubano, bien podría servir como respuesta refrescante, a una campaña mediática polarizada en torno al beneplácito o rechazo que deberemos dar los cubanos, a la que aún me permito llamar proyecto de Constitución, dado que el soberano aún no se ha pronunciado al respecto.

En tanto el electorado nacional no de luz verde a la norma, carecerá de carácter vinculante, y si llegado el caso, fuese rechazada, nunca entraría en vigor.

Sin querer pasar por izquierdista, sea lo que sea que eso signifique hoy día, y para evitar ser absorbido por uno de los bandos que llaman a votar de este o aquel modo, me remito a Trotsky: “El voto público fue creado para controlar al enemigo mediante la presión de la opinión pública (…) el voto secreto es la primera condición necesaria para el [establecimiento] de la democracia…”[1] Por tanto,

me acojo a mi derecho de reservarme mi respuesta a la pregunta que se nos hará a los cubanos el próximo 24 de febrero.

En cambio, es oportuno y constructivo poner sobre la mesa del debate toda una serie de elementos, a fin de enriquecer el mismo, e invitar a la reflexión a todos aquellos que de un modo u otro nos veremos afectados por la próxima entrada en vigor de la Carta Magna que, a todas luces, terminará siendo aprobada.

Sobre el texto, y sin ánimo de reproducir lo que ya se ha comentado en otros espacios [2], debe reconocerse su superoridad técnica respecto a su antecesora de 1976.

Su sistemática, aunque perfectible aún, también aventaja a la Constitución actual;

incluso tiene la virtud de introducir nuevas instituciones, que si bien es cierto, ya existían, merecen -dada su importancia- un especial reconocimiento constitucional.

Aunque es mejor pecar de excéptico antes de ingenuo, podría vislumbrarse un rayo de esperanza en el artículo 14 del documento. El precepto en cuestión, sin sorprender a nadie, garantiza el reconocimiento a las organizaciones de masas -de corte oficialista, claro- por parte del Estado. Lo que no debería pasar inadvertido, es que simultáneamente declara el reconocimiento del desempeño de las demás formas asociativas.

¿Cuáles son estas formas asociativas a que alude la norma?

Como buenos hijos de esta tierra, intuimos hasta qué punto es racional esperar avances en la materia, lo que sí no debe dejar de reconocerse es que llegado el caso, este artículo podría ser una vía que permita flexibilizar algunas posturas innecesariamente rígidas, atemperándolas a la realidad de la sociedad cubana. Dicha política, implementada de buena fe, beneficiaría en el corto plazo a todos los cubanos que compartan ese espíritu, eso es seguro.

En la lista de argumentos que podrían inducir a un voto negativo, el tema del matrimonio igualitario sigue ocupando uno de los primeros peldaños en la opinión pública cubana. La reformulación legal hecha sobre el tema, sigue dando cabida a que la ley en un futuro no muy lejano reconozca este derecho a la comunidad LGBTI. Llegado a este punto, si primara la racionalidad, parecería intrascendente si los 17 de mayo se celebra el día del campesino, o si se hace un desfile multicolor, otros complejos problemas que enfrenta el país nos afectan a todos por igual, y merecen una atención prioritaria.

La comunidad jurídica cubana, está en condiciones de dar a la nación un texto mucho mejor que el presente, técnicamente hablando.

Muchas de las voces más autorizadas de las Ciencias jurídicas han brillado por su ausencia durante el proceso de elaboración. Podría mencionar algunas, pero trasciende los límites de estas líneas. Quizás, ello nos ha costado a los cubanos el ver refrendado en el proyecto un Estado aún demasiado soviético, cuya institucionalidad no acaba de acoger una Sala Constitucional o un mecanismo semejante, ni figuras tan comunes en los países de la hermana América Latina, como la Defensoría de Derechos Humanos.

Son muchos los elementos que los cubanos debemos sopesar antes de tomar una decisión definitiva.

La prudencia y la concentración se hacen indispensables, de cara a aislar voces estridentes y polarizantes, para así poder hacernos de un criterio propio sobre la base de lo que resulta mejor para nuestro país.

Nota:

[1] Trotsky, León, Sobre el voto secreto. Biblioteca Enciclopedia de los Espejos, www.nodo50.org/enciclopediaespejos, abril de 2002

[2]http://www.rebelion.org/noticia.php?id=250980&titular=cuba-hoy-en-la-encrucijada-constitucional-

proyecto de constitución. proyecto de constitución. proyecto de constitución.