Cinco (5) leyes para el funcionamiento institucional en Cuba
Ley Primera, definitiva y definitoria. Si alguna vez le ocurre lo contrario, levante sus ojos al cielo y agradezca… porque la generalidad ¿funciona? más o menos así
«¿Para qué voy a hacéroslo fácil, si os puedo hacéroslo difícil?»
Esta se sustenta en una Ley Secunda, que regula la productividad del trabajo:
«Toda vez que un ciudadano requiera algo, generalmente encontrará una puerta cerrada, gente que espera, y un no por respuesta»
Ocurre apoyados en la Ley Tercera, que regula la responsabilidad ante los medios de producción:
«Descojonad lo que es de Todos, a nadie importará si falta»
Desde luego esto es precedente para el establecimiento de la Cuarta Ley, que regula el interés sobre el resultado del trabajo
«Haced como que trabajáis, total, el Sistema hace como que os paga…»
Esto permite el establecimiento de una característica esencial según se describe en el siguiente artículo adjunto a la cuarta ley
Artículo 4.1. «Todo proyecto que se desarrolle deberá tener característica de caballo viejo: «Arranca… Y se detiene»
¿Y el ciudadano? ¡Ah! Este eslabón vital en la cadena ¿funciona? de acuerdo a la Ley Quinta:
«Así como alguna vez aprendisteis a amaros los unos a los otros, ahora, por vuestra seguridad, aprended a vigilaros los unos a los otros»
Como les decía ayer: «La maldita circunstancia del agua por todas partes…»