Juguetes de mármol
Revolución.
Por: César Fraga
“Despierta un pueblo memorizando consignas,
Desafinando el himno nacional.”
Jorgito Kamankola.
Caminando a loco ritmo,
Y desafiando al cuerdo tiempo
Así,
Se me presentaba un mendigo vendiendo su imagen proletaria.
Cargaba unos carteles rojos
Bendecidos por algún rostro sagrado
Que desmenuzaba fisuras de admiración,
No dignas, pero sí suficientes.
Pobre mendigo consternado
Dormido a los pies, o a las máscaras
De alguna estatua instaurada y manipulada como símbolo nacional.
Quizás duerme ahí para calzar su hambre,
O quizás porque no hay vista mejor
al estanque repleto de patos chapoteando agua podrida.
Piensa para sus adentros, que se parece el manso y sucio lago
A las bien llamadas contemplaciones en los hombres.
Piensa en el dato curioso,
Que la plaza roja tiene ese nombre antes del comunismo,
Que no se necesita una imagen que te robe identidad y pensamiento,
Que decidir,
Es el acto de peligro que dios descarga en los hombres,
Piensa en que se lo arrebataron.
Ya que nunca quiso ser,
Ni la estatua, ni el pato, ni el mendigo,
Mucho menos los carteles.
Precipicio octagonal en su discurso,
Mientras el rostro se le quiebra
Cuando explota en plena humanidad cantando un sorbo de isla,
Díganme juguetes de mármol quieto
¡A que pinga llaman revolución!